miércoles, 18 de julio de 2018

EL VERANO Y LA ENFERMEDAD DE LYME (BORRELIOSIS CANINA)


Verano, época de calor, propicia para dar paseos por el campo y si es cerca de ríos o lagos, mejor aún, así nuestro perro podrá darse un chapuzón para refrescarse.

Pero, ¡cuidado!, porque en esta época también hacen acto de presencia parásitos e insectos que afectan tanto a humanos como a animales y, entre ellos, hoy vamos a referirnos a las muy temidas garrapatas y la Enfermedad de Lyme.

Y os preguntaréis ¿Qué es la Enfermedad de Lyme?
Esta es una enfermedad zoonótica que afecta tanto a personas como animales, y aunque las medidas de prevención deben iniciarse en la primavera (por lo general en el mes de abril); es en pleno verano cuando su aparición se incrementa.
Aunque, la forma de contagio, los síntomas  y la forma de tratarlo son muy similares en ambas especies, las secuelas pueden variar entre humanos y animales.

En los perros, la Enfermedad de Lyme,  se le conoce también como Borreliosis Canina y hoy nos centraremos en ella concretamente.

Esta enfermedad en perros se conoce desde 1984, y en España se diagnosticó por primera vez en 1992. Es provocada por una bacteria (espiroqueta) llamada Borrelia Burdogferi”;  la cual es transportada por una variedad de garrapatas del género Ixodes, también conocida como  “de patas negras” o “del Venado”


Del mismo modo que los síntomas de la enfermedad son diferentes en perros que en humanos. Por ejemplo; en los humanos aparece un sarpullido notorio o una mancha roja en el lugar donde la garrapata mordió, en los perros no pasa esto, o al menos no lo notamos a menos que le revisemos de forma exhaustiva entre y debajo del manto; de hecho, según un estudio realizado por la Universidad de Pensilvanya, la Enfermedad de Lyme presenta pocos o casi ningún síntoma en la mayoría de los Perros.

Lo que deja de manifiesto que muchos perros infectados con la B. burgdorferi son inmunes a la bacteria aunque la hayan contraído; en estos casos la bacteria solo se descubre durante los exámenes de sangre, por ello se recomienda realizar, al menos una vez al año, una analítica  para verificar la existencia de alguna infección (análisis de sangre SNAP-4Dx).

Sin embargo, un perro con un sistema inmunológico débil o con tendencia a alergias, podrá desarrollar la enfermedad, y esta podría dejar graves secuelas, o incluso cobrarse su vida si no se trata a tiempo.

SÍNTOMAS



Entre los síntomas más frecuentes que podemos observar ante la presencia de esta enfermedad podemos mencionar:

SÍNTOMAS COMUNES:
§  Fiebre
§  Vómitos,
§  diarreas,
§  pérdida de peso,
§  aumento de sed,
§  Falta de apetito,
§  Incremento de orina
§  Acumulación de líquidos en el abdomen y en tejidos, especialmente bajo la piel y en las patas

SÍNTOMAS ESPECÍFICOS:
§  Artritis (articulaciones inflamadas),
§  Aparición de deformaciones de las articulaciones,
§  Carditis,
§  Nefritis;
§  Cojera recurrente, la cual puede durar solo unos pocos días, reapareciendo  al cabo de unas semanas; y, puede ser siempre de la misma pata o cambiar de pata, o darse en más de una pata a la vez.
§  Depresión, que suelen derivarse de la inflamación de las articulaciones.
§  Arquear la espalda y de forma rígida al ir andando.
§  Sensibilidad al tacto,
§  dolor muscular y articular junto con adinamia (debilidad muscular con fatiga generalizada que puede ocasionar ausencia de movimiento o reacción).
§  En la zona dónde se ha producido la picadura de la garrapata puede observarse inflamación y/o irritación acompañada de inflamación de los ganglios linfáticos superficiales que se encuentren alrededor de la zona afectada.
§  En ocasiones presentan una insuficiencia renal grave (nefritis o una glomerulonefritis) que puede ser mortal.
§  Carditis o inflamación del corazón, aunque con poca frecuencia y se da en casos graves.
§  Complicaciones en el sistema nervioso central, aunque es menos frecuente y en casos graves.

TRATAMIENTO
Por lo general, los síntomas de la enfermedad pueden tardar algunas semanas en aparecer, en ocasiones incluso meses, por ello si se logra diagnosticar en una fase temprana, el tratamiento con antibióticos específicos para esta enfermedad, hará que se supere sin mayores consecuencias. El tratamiento dependerá de los órganos y partes del cuerpo afectados y de lo avanzada que se encuentre la enfermedad.

Sin embargo, si observamos alguno o varios de los síntomas descritos anteriormente, es conveniente acudir de inmediato al veterinario, y deberemos comentarle, con el  máximo de detalles, lo que observamos en nuestro perro, qué actividades ha realizado recientemente, sean estas habituales o no, si ha mostrado algún otro problema de salud recientemente, cualquier detalle es importante para un diagnóstico preciso.

Y, el veterinario, deberá proceder a realizar un análisis de sangre, y si considera necesario uno de orina también, ya que sólo así podrá descartar la presencia de la enfermedad.

Cuando los resultados son positivos a la Borreliosis, el veterinario recurrirá al uso de antibióticos como la doxicilina, cefuroxina axetil o amoxicilina por vía oral durante varias semanas. Cuanto antes se inicie el tratamiento, menores serán las secuelas y mas rápida y completa la recuperación.

El pronóstico de esta enfermedad es positivo si se diagnostica  a tiempo y se actúa con rapidez; pero si no se es detectado a tiempo, y la enfermedad ha logrado avanzar, el pronóstico puede ser reservado, más aún si nos encontramos con casos crónicos;  y si la enfermedad llega a afectar al corazón, al sistema nervioso central o bien a los riñones, siempre que no se trate a tiempo en el caso de los riñones, puede llegar a  ser fatal.

Seguramente el antibiótico o antibióticos que nos recomiende nuestro veterinario de confianza, irán acompañados de algún medicamento para el dolor, pero nunca deberemos administrar por nuestra cuenta un medicamento analgésico, siempre debe ser prescrito por el veterinario especialista tanto el tipo, como la dosis y el tiempo de administración. 

El veterinario deberá procurar evitar  la prescripción, uso y administración de corticoesteroides, ya que, en este caso existe riesgo de propagación de las Borrelias (Borrelia burdogferi).

CÓMO PREVENIRLA
Si se vive en un área endémica se recomienda:
  • Utilizar repelentes (de preferencia natural) contra garrapatas.
  • Revisar al perro dos veces al día, así se reducirá el riesgo de infección tanto para el perro como para su dueño y demás miembros de la familia.
  • Intentar que el perro no deambule por zonas infestadas de garrapatas.
  • Uso de collares, productos tópicos (pipetas) u orales, pueden también ayudar a prevenirla.
Entre los consejos para prevenir la Borreliosis también tenemos el uso de vacunas; actualmente hay de dos tipos, por ello se recomienda que lo comente con su veterinario, ya que él mejor que nadie sabrá si conviene o no aplicarla y en caso afirmativo, cual es la más apropiada para su mascota. (En la página de Artículos para el Consumidor de la FDA, se publican las últimas novedades sobre todos los productos regulados por la FDA.)

Evelyn Hernández Parra

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